Siempre que llega el verano, los inquilinos y propietarios de locales temen que con las altas temperaturas lleguen también los ladrones y los robos en casas. Sí, es frecuente que en vacaciones, los ladrones hagan acto de presencia sin embargo, y a pesar de los fundados temores, junio, julio y agosto no son los peores meses en cuanto a entradas fraudulentas en viviendas.

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