Cierra la puerta de su casa, echa la llave, baja a comprar algo al supermercado y vuelve. En este tiempo, ya han entrado los ladrones en su casa, le han robado y se han marchado sin hacer ruido. Tardan poco más de un minuto, sí, uno, en abrir una puerta. Nadie se da cuenta, usan ganzúa, lo que viene siendo un alambre fuerte doblado y un hilo de lana. Así actuaba la organización que ha desarticulado la Policía Nacional con la detención del cabecilla de la mafia georgiana. Se dedicaban a robar en las casas por todo el país.

“Es una de las técnicas más utilizadas en los últimos tiempos”, relata a NIUS José Antonio Diéguez, portavoz de la Unión de Cerrajeros (UCES) en Andalucía. Manipulan los sistemas internos de bloqueo del bombín de la puerta, mediante una ganzúa, y con el hilo de lana imitan el movimiento que haría la llave para abrir la puerta.
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