Según ha informado la Policía en un comunicado, el pasado 20 de febrero la propietaria de un establecimiento de Ibiza interpuso una denuncia tras sufrir un robo con fuerza en su local. Al personarse las diferentes unidades de la Policía Nacional, se observó que se había manipulado y fracturado la reja de acceso principal, así como las puertas interiores de cristal y aluminio, encontrándose sangre y cristales en el suelo.

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