El atraco ocurrió un 21 de febrero del 2006, cuando una organización de delincuentes ingresó al almacén de la empresa de seguridad llamada Securitas, en la ciudad de Kent, Inglaterra, llevándose casi 78 millones de euros, convirtiéndose en el robo más grande la historia de las islas británicas.

En una espectacular operación, una banda disfrazada de policías robó al menos 25 millones de libras esterlinas de un depósito que guardaba dinero del Banco de Inglaterra durante la madrugada del martes al miércoles en Tonbridge, una «ciudad dormitorio» del condado británico de Kent, a 45 minutos de Londres.

Algunas fuentes sostienen que el botín podría llegar hasta los 40 millones de libras, unos 69 millones de dólares.El raid en el depósito de dinero en efectivo de Securitas se produjo en la madrugada, cuando 15 empleados fueron amenazados y atados por los asaltantes. Los ladrones actuaron disfrazados de policías y secuestraron al gerente del depósito y a su familia para concretar la acción. La Policía británica informó lo ocurrido el miércoles por la noche.

Securitas es la mayor empresa de seguridad del mundo, de origen sueco y con oficinas en las grandes capitales. Si se confirma que el botín fue de 40 millones de libras, sería el mayor robo de la historia británica. En diciembre de 2004 una banda robó 26 millones de libras del Northern Bank en Belfast. Y en 1983 otros ladrones escaparon con 26 millones de libras en diamantes y oro del aeropuerto de Heathrow. El botín del mítico «gran robo al tren» que encabezó Ronald Biggs en 1963 fue de casi 3 millones de libras, que en ese momento equivalían a unos 40 millones de dólares de hoy.

La empresa sueca ya ha reembolsado al menos 25 millones de libras esterlinas robadas al Banco de Inglaterra, mientras se revisan los mecanismos para conservar dinero en los depósitos.Todo apunta a que esta operación se ha planificado con mucho tiempo. Alguien tiene que tener información. Estamos decididos a llevar a los ladrones a la justicia», dijo el superintendente policial Paul Gladstone.

El robo fue planeado como en una película. Cuando el gerente de Securitas iba conduciendo su propio auto en las cercanías de Stockbury, el martes a la tarde, fue detenido por lo que él creyó que era un auto policial de inteligencia, porque el vehículo no tenía identificación.Como pensó que realmente eran policías, se bajó del coche y fue hacia el otro vehículo, donde fue esposado. Al mismo tiempo, dos hombres que se presentaron como policías fueron a la casa familiar del gerente para hablar con su mujer y su hijo. Les informaron que su marido había sufrido un accidente y los llevaron de su casa en Herne Bay. Mientras tanto, el gerente iba en la ruta M20 hacia el Oeste en el vehículo de sus secuestradores. En el camino se encontraron con una furgoneta combi blanca, a la que fue transferido. Siguió siendo conducido a un lugar que no puede identificar mientras era amenazado con un arma y llamado a cooperar si no quería poner a su familia en riesgo, según la declaración de un portavoz de la Policía de Kent.

En la madrugada del martes al miércoles, alrededor de la una de la madrugada, el gerente fue llevado al depósito de Securitas en Vale Road, donde había al menos seis asaltantes armados que amenazaban al personal: 15 personas que tenían sus manos atadas.

El depósito contenía billetes en efectivo, pertenecientes al Banco de Inglaterra. Los ladrones cargaron su botín en un camión blanco y partieron a las 2.15 de la mañana del miércoles.

Los ladrones, filmados por las cámaras de vigilancia del almacén, cargaron el botín en un camión de siete toneladas y media de peso, pero se dejaron nada menos que 153 millones de libras, unos 206,5 millones de euros aproximadamente porque no cupieron en el vehículo.

La Policía de Kent fue alertada una hora después, cuando un empleado logró desatarse y hacer sonar la alarma. Todos los involucrados fueron detenidos y juzgados, con penas de entre 10 y 15 años de cárcel tras ser declarados culpables.

Desde el atraco, la Policía sólo ha recuperado 21 millones de libras, casi 28 millones de euros, mientras los investigadores sospechan que parte del resto del dinero se encuentra en el norte de Chipre y en Marruecos, en efectivo y en forma de activos.