A diferencia de lo visto en las películas, robar en un casino de Las Vegas no es una tarea en absoluto sencilla. Los propietarios de los casinos invierten enormes sumas en seguridad y disponen de la tecnología más avanzada para evitar robos. Y cuando alguna de estas tiene éxito, no suele ser gracias a complicadas y rebuscadas estratagemas, sino más bien son las tramas más sencillas las que tienen más posibilidades de lograr su objetivo.

Es el caso de Bill Brennan, quien, sin necesidad de armas ni de recurrir a la violencia, sin complicadas tramas ni alta tecnología, llevó a cabo un espectacular robo en el casino Stardust de Las Vegas. Simplemente, salió con su botín tranquilamente por la puerta.

Bill Brennan, era un hombre corriente, gris, sin ningún rasgo demasiado remarcable. Altura media, peso medio, pelo castaño oscuro. Un hombre solitario, sin amigos íntimos ni relaciones conocidas, cuya única afición parecía ser cuidar de su gato. Natural de Pennsylvania, pero llevaba algún tiempo residiendo en Nevada y en 1988 había entrado a trabajar en el célebre Hotel y Casino Stardust como cajero en la oficina de apuestas deportivas. Era esforzado y diligente, aunque después de cuatro años empezaba a mostrarse un poco menos entusiasta. De hecho, había solicitado ser ascendido al puesto de supervisor, pero el gerente había rechazado su petición por considerar que no estaba todavía preparado para esa clase de responsabilidad.

La mañana del 22 de septiembre de 1992 Bill Brennan terminó su turno de trabajo y se fue a su casa, un sencillo apartamento alquilado. Pero esta vez era diferente. Llevaba consigo una bolsa en la que, como se sabría luego, había más de medio millón de dólares en dinero en efectivo y fichas de juego que había robado del casino. Con el tiempo que llevaba trabajando allí, conocía perfectamente las medidas de seguridad del establecimiento, y se las arregló para eludir las cámaras de seguridad y a los vigilantes. De hecho, cuando se descubrió el robo y la policía abrió su investigación, les llevó varias horas identificar a Brennan como el posible autor del robo. Pero cuando los agentes llegaron a su casa, la encontraron vacía. Bill y su gato se habían esfumado.

Desde entonces, la pista de Brennan se pierde completamente. Pasados más de veinte años no se ha hallado indicio alguno de qué camino tomó el fugitivo, que a día de hoy sigue estando en la lista de los más buscados del FBI.

Algunos de sus compañeros recordarían más tarde haberlo visto leyendo un libro acerca de cómo cambiar de identidad, algo a lo que no dieron demasiada importancia en su momento. La hipótesis más extendida es que Brennan logró hacerse con una identidad nueva y se marchó, quizá al extranjero donde comenzó una nueva vida con el botín de su robo.

Se sospechó también que Brennan no había actuado solo y que tenía un cómplice. Empleados del Stardust sospechaban de un apostador habitual con el que Brennan había hecho buenas migas y que curiosamente dejó de aparecer por el casino unas semanas después del robo. Numerosos rumores surgieron diciendo que quizás Bill Brennan había sido asesinado por este supuesto socio para arrebatarle su parte del botín.

Han pasado ya 25 años de aquel robo, y nada se sabe del audaz individuo que lo llevó a cabo. Sus motivaciones, su destino actual, los medios que empleó para evadir la persecución, permanecen todavía ocultos y rodeados de misterio.