Hace apenas unos días se cumplieron 32 años del robo más sonado en la historia reciente de nuestro país. El furgón de El Dioni y su retiro dorado a Brasil han quedado grabados en la sociedad como un personaje tan excéntrico y gracioso como admirado, e incluso denostado para otros.

Dionisio Rodríguez Marín en aquel 28 de julio de 1989, fecha en la que decidió robar un furgón blindado de Candi, la empresa en la que trabajaba. Ese día, como todos alrededor de las 19:30 horas, Dionisio y sus compañeros se disponían a recoger la penúltima recaudación de la jornada, concretamente la de la pastelería Mallorca de la calle Alberto Alcocer de Madrid. Aunque por su cargo le tocaba bajar del vehículo, Dionisio fingió un ataque de ciática y convenció a sus compañeros de que fueran ellos a por las sacas de dinero mientras él esperaba al volante del vehículo. Una vez solo, Dionisio les dio esquinazo.

Horas más tarde, el vehículo apareció no muy lejos de Alberto Alcocer, en las cercanías de la Avenida de Pío XII, detrás de un centro comercial donde Dionisio había aparcado esa mañana su automóvil, un Audi 80. En el furgón, la policía encontró su chaqueta del uniforme, su pistola reglamentaria y una escopeta a la que había vaciado los cartuchos. De lo que no había rastro era de los 300 millones de pesetas que transportaba o, al menos, de buena parte de ellos. Sí que estaban, sin embargo, 20 millones que, según Dionisio, había dejado para pagar las nóminas de los trabajadores de varias empresas. La policía, sin embargo, informó de que la razón del abandono fue, sencillamente, la comodidad: los 20 millones estaban en monedas y pesaban demasiado.

Después de cargar las sacas de dinero en su coche con ayuda de unos cómplices, se dirigió al aeropuerto de Barajas. Allí estacionó el automóvil para que sirviera de señuelo a la policía y, en otro vehículo, puso rumbo por carretera a Huelva, desde donde pasó a Portugal. En el país vecino esperó unos días y, tras conseguir un pasaporte falso a través de otros compinches, tomó un vuelo a Brasil, país que acababa de firmar un tratado de extradición con España pero que no entraría en vigor hasta 1990.

Una disputa con uno de los supervisores de la empresa Candi provocó que Dionisio fuera degradado y pasase de guardaespaldas a jefe de ruta de furgón blindado. Una ofensa que Dionisio nunca perdonó y que se prometió vengar de alguna manera. Lo que nunca imaginó es que el método elegido fuera tan efectivo: tras el robo de los 300 millones Candi acabó cerrando unos años después. Entre chanzas por el aspecto del personaje y alabanzas a su acción, lograron que Dionisio, que para entonces ya era “el Dioni”, se convirtiera en una especie de Robin Hood. Un héroe popular que encarnaba las aspiraciones de muchos españoles: propinar un golpe limpio a su empresa, dejar parte del botín para pagar las nóminas de los trabajadores, huir con el resto a Brasil y dar buena cuenta de él dilapidándolo en diversiones.

Tras un intento de extorsión por parte de los agentes de la policía brasileña para intentar hacerse con el dinero, la policía brasileña informó a sus colegas españoles y Dioni fue detenido y trasladado a una prisión brasileña. En ella permaneció hasta julio de 1990, fecha en la que fue extraditado a España.

La fiscalía pidió una condena de seis años por robo y falsificación de pasaporte pero su abogado, consiguió enfocar el caso de otra manera y obtener una reducción considerable de la condena. Para el letrado, la acción de su cliente no encajaba en el tipo penal de robo, sino en el de apropiación ilegal, a la que él añadía una eximente de trastorno mental debido a las presiones y el estrés a los que su cliente estaba sometido. El argumento convenció en parte al tribunal y, si bien no consiguió su absolución, Dioni fue sentenciado a tres años y cuatro meses de prisión menor por apropiación indebida. Apenas unos días después de dictada la sentencia, el 5 de junio del 91, obtuvo la libertad provisional por haber cumplido ya dos terceras partes de la pena.

Gracias a ese robo y a que parte del montante de 140 millones, sigue sin aparecer, El Dioni hizo que la empresa se fuese a la quiebra y posteriormente desapareciese.