Alfajores, amarguillos, yemas, cortadillos, pastelitos o piñonates. La fama de su centenaria repostería precede a las monjas del convento gaditano de San Cristóbal, en el pueblo de Medina Sidonia. Gracias a las ventas de su famoso obrador consiguen subsistir económicamente. Sin embargo, las conocidas por sus vecinos como las agustinas de abajo —para distinguirlas de las monjas de otro monasterio de la misma congregación que se encuentra ubicado en la parte alta del pueblo— acaban de perder el dinero recaudado en todas las ventas de sus dulces durante Navidad. El pasado domingo unos ladrones entraron en el cenobio y se llevaron hasta 10.000 euros en metálico, según han denunciado estas agustinas gaditanas ante la Guardia Civil.

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