Teléfono en mano, Víctor finge que habla con su prometida. En la calle, hace un calor propio de un 3 de julio en Terrassa. El joyero ha sacado tres bandejas, repletas de anillos de compromiso, que Víctor estudia. Su socio le espera en el coche, aparcado delante. A sus 42 años, Víctor es un marrón 80, que es como se conoce en el argot policial haber sido detenido 80 veces. Un hombre experimentado que sabe que ha llegado su momento cuando suena el timbre de la puerta con apertura a distancia de la joyería. Mientras el joyero se despista palpando el pulsador para abrir a una mujer, Víctor arrambla con las bandejas y da varias zancadas. Corre un poco incómodo, con las joyas bajo el brazo y el teléfono en la mano, hasta franquear la entrada. Pero cuando está llegando al coche, el joyero le atrapa, forcejean, a Víctor se le cae el móvil, el joyero también cae…

LEER MAS: El Pais