Agosto no es solo el mes por antonomasia para disfrutar de las vacaciones. También es la época en la que más robos con fuerza se producen en domicilios, deshabitados durante días o semanas y convertidos en el principal objetivo de los cacos. Para asegurarse de que las casas están vacías, los amigos de lo ajeno manejan todo un catálogo de pruebas, desde las más recurrentes, como colocar finas láminas de plástico entre la puerta y el marco, hasta dejar monedas de un céntimo o garbanzos en el felpudo a fin de comprobar si los residentes los han recogido o, por el contrario, ninguna persona ha entrado en los últimos días a la casa señalada.

Algunas de estas estratagemas son las que se han encontrado en varios inmuebles del barrio de La Concepción (distrito de Ciudad Lineal
). En un portal de la avenida Donostiarra, los vecinos se toparon con siete pisos marcados con testigos dispuestos por el lado de las bisagras. A solo unas calles, otros residentes descubrieron días atrás pequeños hilos de pegamento en la parte baja de las puertas. Por suerte, la comunidad retiró los cebos de todos los afectados, dada la imposibilidad de aquellos que se encontraban actualmente de viaje.

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