Los españoles son cada vez más recelosos de su seguridad. El número de alarmas instaladas en viviendas y establecimientos no hace más que crecer, a pesar de que los datos de delincuencia contradicen el alarmismo. En 2017 hubo 149.000 hurtos en viviendas y establecimientos en toda España, un 20% menos que en 2012, cuando alcanzó el pico más alto. En ese mismo periodo, las instalaciones de alarmas han aumentado en un 22% y, en la actualidad, casi dos millones de viviendas y establecimientos ya cuentan con algún sistema de seguridad.

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