Los españoles son cada vez más recelosos de su seguridad. El número de alarmas instaladas en viviendas y establecimientos no hace más que crecer, a pesar de que los datos de delincuencia contradicen el alarmismo. En 2017 hubo 149.000 hurtos en viviendas y establecimientos en toda España, un 20% menos que en 2012, cuando alcanzó el pico más alto.

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