El miembro de La Manada detenido por el robo de unas gafas de sol en un centro comercial el pasado mes de agosto, Ángel Boza, continuará en prisión. El juez que investiga el incidente considera que existe riesgo de fuga, dado que el joven se enfrenta a una pena de entre 2 y 5 años de cárcel y sobre él pesa ya otra condena de nueve años por los abusos sexuales a una joven en los Sanfermines de 2016. Las acusaciones y su defensa tienen además un plazo de diez días para presentar el escrito de acusación y solicitar la apertura del juicio oral o bien reclamar el archivo de las diligencias.

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