Uno de los asaltantes actuaba generalmente solo y buscaba siempre a mujeres que accedían a su coche y dejaban el bolso apoyado en el asiento del copiloto, momento que aprovechaba para abrir repentinamente la puerta y agarrar con fuerza el bolso, llegando incluso a forcejear y emplear la violencia, para huir del lugar en un monovolumen que había sido sustraído a mediados de octubre.

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