El robo de las joyas de Dresde y, una semana más tarde, el asalto al museo de la Stasi en Berlín bien podría ser el guión de una película, que al menos de momento no tiene un final feliz. En Dresde, van emergiendo algunas pistas tras el espectacular robo del tesoro de la Bóveda Verde, pero no hay aún ni rastro de uno de los conjuntos de joyas antiguas más valiosos de Europa. Un coche quemado y un polvo blanco rociado son la raquítica huella raquítico que dejaron a su paso unos ladrones capaces de hacer un trabajo muy profesional.

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