Para llevar a cabo el robo, el ladrón ponía como excusa que quería ver un reloj de alta gama, consiguiendo que uno de los empleados se quede solo. Ya en este punto, pedían al trabajador restante un vaso de agua como maniobra de distracción, haciendo que también se levantase y se dirigiese al almacén. En ese momento, saca la pistola poniéndose de pie y, tras maniatar a los empleados, él y su compinche roban el establecimiento y se marchan corriendo dejando la silla de ruedas atrás.

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