En una ocasión un coche particular escoltó a la furgoneta de reparto. La seguía de cerca, de forma anónima. Cuando el repartidor descargó y se dirigió a pie hacia el paseo marítimo de Calafell, era cuestión de esperar. A ese camión le habían robado género hasta en tres ocasiones. «Entonces aparecieron tres hombres. Iban con auricular para comunicarse entre ellos. Uno controlaba al repartidor. Otro al vehículo de reparto.

LEER MAS: Diario de Tarragona