La Operación Mochi-to ha permitido la detención de cinco hombres, con edades entre los 22 y los 50 años, por su presunta pertenencia a un grupo criminal. La Guardia Civil acusa a dos de ellos como autores materiales de un delito de robo con violencia e intimidación en Illescas, otro de lesiones y uno más por tenencia ilícita. Los otros tres, de origen chino al igual que las víctimas, están acusados de ser los autores intelectuales de estos hechos y de obstrucción a la Justicia. Los dos primeros han ingresado en prisión, mientras que los demás han quedado en libertad con cargos tras pasar por los juzgados.

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