Las películas cuya trama gira en torno al atraco a un banco suelen mostrar una planificación por parte de los ladrones digna de la NASA. Todo parece pensado y calculado hasta el último detalle, por no hablar de la tecnología utilizada y los métodos de fuga, complejos hasta decir basta: La jungla de asfalto, Atraco perfecto, Rififí, Un trabajo en Italia, Ocean’s eleven, etc. Sin embargo, eso es algo relativamente reciente porque durante mucho tiempo ese tipo de delitos se cometieron más bien improvisando, como muestran también otros filmes (Dos hombres y un destino, Bonnie y Clyde…). El paso de uno a otro tuvo lugar en el primer cuarto del siglo XX y se debió a un delincuente llamado Herman Karl Lamm.

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